El municipio cordobés de Adamuz afronta desde este domingo una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en España en los últimos años. Un descarrilamiento seguido de una colisión entre dos trenes de larga distancia ha provocado, según el último balance oficial, al menos 40 fallecidos, 122 heridos y decenas de personas desaparecidas, en un suceso que ha obligado a activar dispositivos de emergencia a escala autonómica y nacional y que mantiene paralizado uno de los principales ejes ferroviarios del país.
El accidente se produjo a las 19:45 horas del domingo, cuando el tren Iryo 6189, que cubría el trayecto entre Málaga-María Zambrano y Madrid Puerta de Atocha-Almudena Grandes, descarriló a la altura de los desvíos de entrada a la estación de Adamuz.
Los dos últimos vagones se salieron de la vía e invadieron la plataforma contigua, por la que circulaba en sentido contrario el tren Alvia 2384, procedente de Madrid y con destino Huelva. El impacto provocó el descarrilamiento de este segundo convoy, cuyos primeros coches cayeron por un terraplén de unos cuatro metros de altura, recorriendo aproximadamente 800 metros tras la colisión.
Primeras investigaciones
Las primeras investigaciones sitúan el siniestro a menos de cuatro kilómetros de la localidad de Vereda del Carpio, en un entorno de terraplenes, arroyos y veredas al norte de la capital cordobesa. El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó en la madrugada del lunes que todavía se desconocen las causas del accidente, al que calificó de “extremadamente raro”, dado que se produjo en un tramo recto, con trenes relativamente nuevos y en una vía renovada recientemente tras una inversión de 700 millones de euros.
A lo largo de la jornada del lunes, responsables técnicos y ferroviarios han descartado de forma reiterada el error humano. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, explicó que ambos trenes circulaban dentro de los parámetros permitidos, a velocidades de entre 205 y 210 kilómetros por hora en un tramo limitado a 250, y subrayó que los sistemas automáticos de control impiden superar esos márgenes. Expertos en ingeniería ferroviaria han apuntado a posibles factores relacionados con la infraestructura o el material móvil, aunque han pedido cautela hasta contar con conclusiones oficiales.
504 personas afectadas
En el momento del accidente viajaban 317 pasajeros en el tren de Iryo y 187 en el Alvia, un total de 504 personas. De los heridos, 41 permanecen hospitalizados, trece de ellos en unidades de cuidados intensivos. Las labores de rescate continúan para localizar a los desaparecidos, cuya cifra asciende a 37 según datos de la Junta de Andalucía.
El despliegue de emergencia ha incluido unidades sanitarias del 061, Cruz Roja, la Unidad Militar de Emergencias y la activación del Plan Territorial de Emergencias de Andalucía en fase 1. Adamuz ha habilitado un hospital de campaña y espacios municipales para atender a heridos y familiares, mientras que estaciones como Atocha, Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva funcionan como puntos de atención e información.
La investigación judicial recae en el Tribunal de Instancia de Montoro, mientras la Guardia Civil ha abierto oficinas para la recogida de muestras de ADN en varias provincias. En paralelo, Adif ha suspendido el tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía, al menos hasta que se retiren los convoyes siniestrados y se evalúen los daños. El ministro Puente confía en que la infraestructura pueda reabrirse de forma completa en torno al 2 de febrero, aunque las próximas horas resultan clave para recuperar parcialmente la circulación.






