
La pérdida de olfato, el trastorno del sueño y la depresión, entre los signos más habituales que pueden indicar la enfermedad de Parkinson
Existen opciones terapéuticas no farmacológicas que pueden ser efectivas, como el ejercicio físico, la fisioterapia, la terapia ocupacional y la terapia del habla y del lenguaje








