La extrema derecha alemana ha cruzado una línea que llevaba décadas sin pisar. Tobias Rausch, diputado de Alternativa para Alemania (AfD), es desde este martes presidente del Parlamento de Sajonia-Anhalt, el primer cargo de este tipo que ocupa un representante de su espacio político desde el nazismo. El cordón sanitario que durante años aisló a la formación en las instituciones alemanas ha saltado por los aires en una sola votación.
Rausch obtuvo 48 votos a favor, 29 en contra y cinco abstenciones, en una Cámara donde la mayoría absoluta se sitúa en 42 escaños. Tenía garantizados los 39 votos de su grupo y los cinco del BSW, el partido de la izquierda nacionalista con el que AfD negocia ya la formación de un futuro Gobierno regional. La sorpresa llegó con cuatro apoyos adicionales que nadie había anunciado.
Díscolos de la CDU y un cordón sanitario en entredicho
La votación fue secreta, pero el líder de AfD y candidato en las elecciones de septiembre, Ulrich Siegmund, había avisado de que negociaba apoyos individuales entre los democristianos. La CDU, familia política del canciller Friedrich Merz, había anunciado oficialmente que se abstendría. Algunas de esas abstenciones sí llegaron, pero otros diputados parecen haber ido bastante más lejos que la línea oficial.
La líder del BSW, Sahra Wagenknecht, celebró el desenlace sin rodeos: «Terminó la idiotez del cordón sanitario». Y rechazó las comparaciones históricas: «No estamos eligiendo a Göring 2.0», respondió a la agencia DPA. Su argumento es que el mayor grupo de la Cámara debe presidirla. Verdes, SPD y Die Linke, en cambio, recordaron la elección de Hermann Göring al frente del Reichstag en 1932.
El propio Rausch, de 36 años, mecánico de formación y empresario inmobiliario, optó por un tono conciliador tras su elección: «En este parlamento debemos demostrar que podemos hablar entre nosotros, que los rivales políticos no son enemigos». Parte de la bancada de la CDU aplaudió sus palabras, un gesto que dice mucho del clima en la Cámara.
Siguiente parada: la jefatura del Gobierno regional
El episodio funciona como ensayo general. AfD ganó con claridad las elecciones del 6 de septiembre y se quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta. Siegmund aspira ahora a ser elegido jefe del Gobierno de Sajonia-Anhalt con los votos del BSW y el respaldo de díscolos de la CDU, y el calendario le da margen hasta diciembre. Se presentó en el pleno con una taza de café con el lema «Lágrimas de la izquierda», una provocación calculada.
Rausch encarna además el perfil del cuadro local que ha sabido arraigar en el territorio. Preside los dos clubes de fútbol de Stassfurt, su ciudad, donde AfD logró un 54% de los votos frente al 43% de media regional. No está libre de polémica: el diario Bild lo ha apodado «el rey del enchufe» por haber contratado a cinco familiares en el partido.
Fuera del edificio, una manifestación contra la extrema derecha se desarrolló en Magdeburgo sin incidentes. Dentro, la CDU de Merz afronta una pregunta incómoda: cuánto tiempo puede sostener su política de cortafuegos cuando algunos de sus propios diputados ya no parecen dispuestos a respetarla.






