El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió este miércoles al presidente estadounidense Donald Trump con un mensaje claro de rechazo a la guerra contra Irán y una apelación directa al derecho internacional, en medio de la creciente tensión diplomática entre Madrid y Washington.
La intervención de Sánchez se produjo tras las críticas de Trump a la negativa del Gobierno español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones vinculadas a la ofensiva estadounidense contra Irán. Por su parte, Washington llegó incluso a insinuar posibles represalias comerciales contra España, lo que ha elevado el tono político del enfrentamiento.
Durante su comparecencia, Sánchez defendió que la posición del Ejecutivo español se basa en el respeto al derecho internacional y en el rechazo a la guerra contra Irán como instrumento de política exterior.
El presidente sostuvo que el Gobierno mantiene una línea coherente con otros conflictos recientes. De hecho, según explicó, España defiende la legalidad internacional frente a acciones militares que puedan quebrarla.
“La posición del Gobierno de España es la misma que en Ucrania o en Gaza: no a la quiebra del derecho internacional, no a repetir los errores del pasado”, afirmó.
Sánchez reforzó su mensaje con un lema político directo: “No a la guerra”. El jefe del Ejecutivo recordó además la intervención militar en Irak en 2003 como precedente de una escalada que terminó debilitando la estabilidad internacional.
“El regalo del trío de las Azores fue un mundo más inseguro y una vida peor”, afirmó, en referencia a la cumbre que precedió a la invasión de Irak.
Un choque diplomático creciente con Trump
El rechazo de Sánchez a la guerra contra Irán se produce en un contexto de fricción diplomática con Trump. El presidente estadounidense criticó la decisión española de impedir el uso de instalaciones militares clave para la ofensiva, lo que ha abierto un nuevo foco de tensión entre ambos gobiernos.
La reacción de Moncloa refleja una estrategia que intenta combinar distancia política respecto a la operación militar con una apelación constante al marco del derecho internacional y al multilateralismo.
El Ejecutivo también intenta proyectar una imagen de responsabilidad ante el impacto potencial del conflicto en Oriente Próximo. Asimismo, Sánchez anunció que el Gobierno trabaja en planes de evacuación de ciudadanos españoles en la región y estudia posibles medidas para mitigar efectos económicos derivados de la escalada.
La situación en el estrecho de Ormuz y la volatilidad en los mercados energéticos forman parte de los escenarios que analiza el Ejecutivo.






