Patxi López, la reconstrucción en medio del huracán

Las fuerzas políticas han convertido la comisión en un cuadrilátero verbal en el que son frecuentes los insultos y las referencias al pasado, nada que ver con la discusión sobre la reactivación económica

Patxi López. ©Ilustración Foro Diplomático

Patxi López, histórico dirigente del PSOE, un político respetado por el conservador Partido Popular por su defensa de los valores democráticos en los años duros en los que los terroristas de ETA mataban a los defensores del Estado en el País Vasco, preside desde el 7 de mayo de 2020 la Comisión parlamentaria para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso. Puesta en marcha por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca el consenso de las fuerzas políticas, empresariales y sindicales para la recuperación económica tras la crisis provocada por la pandemia del Covid-19.

Las fuerzas políticas españolas han radicalizado sus posiciones y su lenguaje, culpándose unos a otros de la alta tasa de mortalidad de la pandemia

Sin embargo, a Patxi López se lo están poniendo difícil los miembros de la Comisión. Las sesiones se celebran, pero lejos de surgir la concordia y llegar al acuerdo, los partidos extremistas están convirtiéndola en un ring dialéctico con continuidad amplificada en las redes sociales, para gran regocijo de sus correspondientes partidarios. Tras un largo y duro confinamiento, la desescalada está siendo un agrio periodo en el que los reproches, las acusaciones y las ofensas se imponen como hábito en la discusión política. En el parlamento, en la calle y hasta entre familias. Las fuerzas políticas españolas han radicalizado sus posiciones y su lenguaje, culpándose unos a otros de la alta tasa de mortalidad de la pandemia, cuando directamente no de la muerte de decenas de miles de personas, en su mayoría ancianos en residencias de la tercera edad. Esto dificulta la labor de Patxi López, que tiene que hacer frente a los intentos de los partidos más radicalizados como Vox, a la derecha; y Unidas Podemos y pequeños grupos nacionalistas, a la izquierda, que han convertido la comisión en un cuadrilátero verbal en el que son frecuentes los insultos y las referencias al pasado de cada una de las formaciones, nada que ver con la discusión sobre la reactivación económica. 

El último enfrentamiento ha tenido como trasfondo la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía de Minneapolis (EE.UU.)

El último enfrentamiento ha tenido como trasfondo la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía de Minneapolis (EE.UU.). El pasado 9 de junio, la diputada de Esquerra Republicana de Catalunya Marta Rosique, lanzó una acusación contra la Policía española, asegurando que también en España se “mata personas por racismo”.

Sus palabras, pronunciadas durante la comparecencia de la ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, llevaron a solicitar a Patxi López que se retiraran del diario de Sesiones, en medio de las protestas de la diputada.

Jaume Asens (Unidas Podemos) y Mireia Vehí (CUP) tomaron partido a favor de Rosique y reprocharon a López que retirase esas palabras y no lo hiciera antes con las del portavoz de Vox, Carlos Fernández-Roca, que había dicho que el Ingreso Mínimo Vital (3.000 millones de euros que se repartirán a lo largo de 12 meses entre 850.000 hogares en situación de necesidad económica), aprobado por el Gobierno este mismo mes, y convalidado por el Congreso el 10 de junio, genera un “efecto llamada” a la inmigración.

Todo ello, cuando Rosique había aludido al movimiento ‘Black Lives Matter’ contra el racismo en Estados Unidos. Las formaciones nacionalistas radicales de izquierdas usan sistemáticamente cualquier foro o asunto de debate para generar la confrontación por las reivindicaciones independentistas que cimentan su existencia. Lo mismo sucede con Vox, el partido de extrema derecha que, como su presidente, Santiago Abascal, procede del ala más derechista del Partido Popular y que se nutre de muchos ex votantes del PP contrarios a la política migratoria española y de ayudas sociales.

“Los gobiernos españoles igual no lo han potenciado tanto [como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump], pero sí que han hecho oídos sordos y han permitido que se siga perpetuando el racismo”, había añadido Rosique.

Patxi López le advirtió de que “matar por racismo” es algo que tiene que estar ratificado por un tribunal, “porque si no, no es cierto”. “Y si no es cierto, como es ofensivo, haremos que desaparezca del diario de Sesiones”, concluyó

Rosique dijo que no quería que se retirara de la transcripción, pero Patxi López insistió en que así sería. La diputada de ERC contratacó diciendo que la próxima vez acudiría con un listado de fallecidos “por racismo institucional”. Los nacionalistas catalanes se refieren a las actuaciones de la Policía española cuando disolvió las manifestaciones violentas que se produjeron en torno al 1 de octubre de 2017, cuando la Generalitat de Cataluña convocó unilateralmente un referéndum de autodeterminación, que el Gobierno de España, entonces del PP, decidió, con el apoyo del PSOE, no permitir por ser contrario a la Constitución, y aplicó por vez primera el artículo 155 de la Constitución, suspendiendo los poderes de las autoridades regionales catalanas.

“Que se retire de nuevo”, exigió Ana Pastor (PP), presente en la comisión, que fue presidenta del Congreso y en su día retiró expresiones que consideraba inadecuadas. “Ésta también se retira”, confirmó Patxi López, mientras Rosique respondía que “la libertad de expresión también se viola aquí”.

Estas acusaciones ajenas al debate económico no eran las primeras. Una semana antes, en la sexta sesión de la Comisión (28 de mayo), se produjo un enfrentamiento de tal calibre que acabó con Patxi López pidiendo públicas disculpas por no haber reaccionado adecuadamente para atajarlo.

 El desencadenante de su perdón se producía horas antes, cuando Pablo Iglesias (Unidas Podemos), vicepresidente del Gobierno de Derechos Sociales y Agenda 2030, e Iván Espinosa de los Monteros (Vox) protagonizaban un enfrentamiento que terminaba con éste último abandonando la sala que ocupaba la Comisión en el Congreso de los Diputados, mientras el primero le gritaba “cierre la puerta al salir”. La disputa se había originado por la afirmación de Pablo Iglesias de que “aunque a veces parezca que Vox quiera más dar un golpe de Estado que proteger la democracia española, estoy dispuesto a dialogar con cualquiera”. El vicepresidente segundo del Gobierno tuvo oportunidad de rectificar su acusación, pero añadió: “Creo que a ustedes les gustaría dar un golpe de Estado pero no se atreven”. Esto provocó que el portavoz de Vox se levantara y abandonara una comisión que “no debe servir para esto”. “Este espectáculo lamentable, propio de un marxista comunista que no conoce lo que es el consenso democrático”, añadió Espinosa de los Monteros.

López reconocía su falta de reflejos: “Esta mañana no he estado a la altura de lo que es y significa esta Comisión. Todo es interpretable y opinable […] pero ha habido algunos comportamientos innecesarios”. Apelaba además al objetivo de la comisión, que se creó “para dar respuesta a las urgencias nada fáciles de la ciudadanía en estos momentos”.

Su petición no tenía efecto, ya que a los pocos minutos se desencadenaba otra trifulca en esa misma comisión, a cuenta de las palabras de la diputada de Vox Inés María Cañizares, que calificaba a varios miembros del Gobierno de “pirómanos comunistas”. El diputado Enrique de Santiago (Podemos y PCE) no se podía controlar y, haciendo caso omiso a los consejos de López, respondía enfurecido.  Sin embargo, esta vez, Patxi López no dejaba que se le fuera de las manos. “La gente no espera que estemos en la crítica y en el ‘y tú más’ […] Este es el momento de entender para qué sirve la política. Si no somos capaces, es que no servimos para nada. […] Debiéramos ser capaces de autocensurarnos para estar a la altura de las circunstancias. Vuelvo a disculparme. No ahondemos en esto y hagamos lo que tenemos que hacer”. Pese a sus palabras, siguen las trifulcas fuera del asunto de debate: la recuperación económica.

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