La salud del Papa marca estos días la agenda del Vaticano. León XIV evoluciona con normalidad tras la intervención en el pulmón derecho y empieza a recuperar parte de su actividad desde el hospital Gemelli de Roma, aunque su viaje a Sudamérica, previsto para noviembre, queda envuelto en la incertidumbre.
El último parte médico, difundido este jueves, confirma que los controles rutinarios arrojaron resultados normales y que la radiografía de tórax muestra una buena recuperación. Los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora subrayan que el posoperatorio avanza sin sobresaltos. El Pontífice, de 71 años, realiza sus actividades cotidianas de forma autónoma y ya ha completado una sesión de fisioterapia con ejercicios motores completos.
Un regreso gradual al trabajo
Lejos de aislarse, el Papa ha retomado parcialmente sus tareas. Este jueves concelebró misa al mediodía en la décima planta del hospital y dedicó parte de la jornada a leer documentos. También recibió a Paolo Rudelli, sustituto de la Secretaría de Estado y primer alto prelado que lo visita. El portavoz vaticano, Matteo Bruni, aseguró que su estado de ánimo «es bueno».
El martes, los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. La operación duró unos 90 minutos y no registró complicaciones. El análisis durante la intervención confirmó un adenocarcinoma, el tipo de cáncer que los médicos ya sospechaban.
La gran incógnita: el alcance de la enfermedad
El tumor se detectó en una fase aparentemente muy temprana y los cirujanos intentaron extirparlo por completo. Sin embargo, aún se desconocen los resultados definitivos del análisis de tejidos y si existe afectación de los ganglios linfáticos. Ese dato resultará decisivo para fijar el estadio de la enfermedad y para saber si la cirugía ha bastado o si el Pontífice necesitará tratamientos adicionales.
Mientras tanto, el Vaticano mantiene la previsión inicial de una hospitalización de aproximadamente una semana y ha suspendido las audiencias públicas hasta el 20 de octubre.
Las mayores dudas giran en torno a la gira por Uruguay, Argentina y Perú, programada del 6 al 17 de noviembre. La Santa Sede no ha anunciado cambios, pero en Lima ya se habla abiertamente de la posibilidad de suspender la visita. El ministro de Trabajo, Juan Sheput, reconoció que el viaje podría cancelarse y que las reuniones de la comisión organizadora quedaron paralizadas a la espera de los resultados médicos. La presidenta Keiko Fujimori admitió también que el programa podría modificarse y subrayó que lo prioritario es la recuperación del Pontífice.
La decisión final dependerá de la evolución clínica de León XIV y de lo que revelen las próximas pruebas. De ellas pende no solo el calendario papal, sino también el pulso diplomático de un viaje con importante carga simbólica para el catolicismo latinoamericano.





