Economía

Lagarde sube los tipos de interés por primera vez en tres años para frenar la inflación

El BCE sube los tipos de interés por primera vez en tres años ante la inflación impulsada por la guerra en Oriente Próximo, elevando el tipo principal al 2,4% y advirtiendo de que los precios cerrarán 2026 en el 3%

Christine Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo. Foto: ©Banco Central Europeo/ Oficial.

El Banco Central Europeo (BCE) ha elevado sus tipos de interés por primera vez en tres años, en una decisión aprobada por unanimidad que lleva el tipo de refinanciación principal al 2,4% y que sitúa la inflación en el centro de una nueva etapa de endurecimiento monetario. La presidenta del organismo, Christine Lagarde, compareció este jueves en Fráncfort para defender una medida que los mercados llevaban semanas descontando, pero cuyas consecuencias para hipotecas y préstamos en la Eurozona acaban de comenzar a desplegarse.

A diferencia del ciclo de subidas iniciado en el verano de 2022, cuando el gas y los carburantes desbocados tras la invasión rusa de Ucrania empujaron el IPC a doble dígito, esta vez el origen de las presiones inflacionarias tiene otro nombre: la guerra en Oriente Próximo y el impacto sostenido sobre los precios de la energía. El barril de Brent cotiza ya sobre los 86 dólares y los futuros apuntan a superar los 90 en verano. El Euribor, referencia de las hipotecas variables, se situaba este jueves en el 2,84%, su nivel más alto desde septiembre de 2024.

«El mayor riesgo hubiera sido no tomar esta decisión»

Lagarde no dejó margen para la ambigüedad cuando le preguntaron por quienes cuestionan la eficacia de subir tipos ante una inflación de origen energético. «El mayor riesgo hubiera sido no tomar esta decisión», afirmó, añadiendo que ningún miembro del consejo ni los analistas internos del banco barajaron otra alternativa. Dicho esto, rechazó comprometerse con el ritmo futuro de subidas y se atuvo a su fórmula habitual: decisiones «reunión a reunión» y «en función de los datos».

El BCE ha revisado al alza sus previsiones de inflación para la zona euro por cuarta vez desde el inicio del conflicto en Oriente. Ahora estima que el IPC cerrará 2026 en el 3%, un punto y un décima por encima de lo que calculaba antes de la guerra. Para 2027, la previsión pasa del 2% al 2,3%, y se mantiene en el 2% de cara a 2028. El mensaje que lanza el banco central es claro: precios más altos durante más tiempo.

Crecimiento débil e incertidumbre acumulada

El cuadro macroeconómico presentado este jueves dibuja una economía europea frágil. El BCE rebaja su estimación de crecimiento para la Eurozona hasta el 0,8%, frente al 0,9% de marzo y el 1,2% de diciembre, cuando la guerra aún no había estallado. Lagarde enumeró un amplio catálogo de riesgos: caídas en los mercados financieros, restricción del crédito, el conflicto en Ucrania con la presencia permanente de Rusia, y un consumidor cada vez más cauto ante la incertidumbre. «El shock energético está durando más de lo que se esperaba», reconoció, «y estamos viendo cómo está impactando en el resto de la economía, con costes directos e indirectos».

Además, el banco central volvió a pedir a los gobiernos que limiten en el tiempo las medidas fiscales para amortiguar el alza de la energía, un aviso que afecta directamente a administraciones como la española, que mantiene activas subvenciones y bonificaciones sin un horizonte de retirada claro ni una hoja de ruta fiscal que convenza a Fráncfort. En abril, los precios de la energía en la zona euro subieron un 10,9% interanual, colaborando a que el IPC comunitario alcanzara el 3,2%.

La sesión también marcó un relevo institucional relevante: fue la primera comparecencia pública de Boris Vujcic como vicepresidente del BCE, en sustitución del español Luis de Guindos.

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