El sello supone para el hospital un reconocimiento a que todos sus procesos están orientados a reforzar una atención segura, eficiente y humana, y refleja la madurez de la organización, que ha hecho de la calidad y la seguridad del paciente uno de sus leitmotiv; para los pacientes, mayor seguridad, confianza, calidad, eficiencia y una atención centrada en la persona, alineada con los estándares internacionales más exigentes en este sentido; y para los profesionales, una garantía que ha generado una sistemática de trabajo y creado una cultura de seguridad.