Estados Unidos

La Casa Blanca afirma que Sánchez acepta cooperar contra Irán mientras Moncloa lo desmiente

La Casa Blanca, a través de Karoline Leavitt, asegura que el Gobierno de Sánchez ha aceptado cooperar con Estados Unidos contra Irán, una afirmación que Moncloa desmiente mientras crece la polémica por el uso de las bases de Rota y Morón

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Foto: ©Casa Blanca.

La Casa Blanca ha asegurado que el Gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado colaborar en la ofensiva militar contra Irán, una afirmación que Moncloa desmiente de forma tajante. La discrepancia pública entre Washington y Madrid introduce un nuevo foco de tensión diplomática en torno al posible uso de las bases militares de Rota y Morón, instalaciones clave para la proyección militar estadounidense en el Mediterráneo.

La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó desde la sala de prensa de la Casa Blanca que, pese a las declaraciones previas del Ejecutivo español, España habría accedido finalmente a cooperar con Estados Unidos en la operación militar en marcha contra Irán. «En las últimas horas han aceptado cooperar», aseguró Leavitt ante los periodistas.

Sin embargo, el Gobierno español reaccionó con rapidez para negar esa versión. Fuentes de Moncloa calificaron la afirmación de la portavoz estadounidense como «falsa», insistiendo en que España no ha modificado su posición respecto al uso de las bases militares situadas en territorio español para la ofensiva contra Irán.

El desacuerdo gira en torno al papel de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla), dos infraestructuras militares gestionadas conjuntamente por España y Estados Unidos dentro del marco de cooperación bilateral en defensa.

Washington considera estas bases un punto logístico estratégico para operaciones en Oriente Próximo y el norte de África. En contextos de crisis regional, su utilización suele convertirse en un elemento clave para el despliegue de fuerzas estadounidenses.

El Gobierno de Pedro Sánchez había trasladado previamente que España no participaría en una escalada militar contra Irán, una postura que busca mantener cierta distancia respecto a una operación con alto riesgo de desestabilización regional. Sin embargo, las declaraciones de la Casa Blanca sugieren que, al menos desde la perspectiva estadounidense, Madrid habría terminado aceptando algún grado de cooperación.

Un choque diplomático con implicaciones políticas

La contradicción pública entre ambas versiones deja en evidencia la fragilidad de la comunicación diplomática entre Washington y Madrid en un asunto sensible de seguridad internacional.

En el plano político interno, la situación vuelve a colocar al Gobierno de Sánchez bajo presión. La utilización de bases españolas en operaciones militares estadounidenses siempre ha sido un tema delicado en la política española, donde parte del espectro político reclama mayores límites a la cooperación militar con Estados Unidos.

Además, la crisis se produce en un momento especialmente sensible para la estabilidad en Oriente Próximo. Cualquier participación logística europea en una ofensiva contra Irán podría aumentar las tensiones regionales y reactivar debates dentro de la OTAN sobre el alcance de la implicación de los aliados.

Por ahora, la discrepancia entre Washington y Moncloa mantiene abierta una incógnita clave: si España ha autorizado o no algún tipo de cooperación operativa en la ofensiva contra Irán. Mientras la Casa Blanca sostiene que sí, el Gobierno español insiste en que no ha cambiado su posición.

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