Carlos Mazón anunció este lunes su dimisión como presidente de la Generalitat Valenciana, alegando falta de fuerzas para continuar tras la crisis política y social derivada de la devastadora dana de octubre de 2024, que dejó 229 víctimas mortales. Con gesto cansado, Mazón defendió que su decisión busca facilitar la continuidad institucional y pidió a la mayoría parlamentaria en Les Corts —formada por PP y Vox— que acuerde un nuevo presidente cuanto antes, para evitar elecciones anticipadas y garantizar la estabilidad del Ejecutivo autonómico.
Mazón, que permanecerá en funciones hasta la designación de un sucesor, subrayó que la elección debe recaer en un diputado popular y apeló a la responsabilidad de su socio de Vox. Si PP y Vox no alcanzan un acuerdo en el plazo legal, se abriría el camino hacia comicios autonómicos anticipados, un escenario que dirigentes populares consideran arriesgado en el actual contexto político valenciano.
Errores durante la tragedia
El dirigente popular reconoció errores en la gestión durante la tragedia y reiteró su petición de perdón, aunque insistió en que no actuó con mala fe ni cálculo político. Su salida llega tras semanas de presión interna y tras el clima de confrontación vivido en el funeral de Estado por las víctimas, donde familiares exigieron su dimisión. Mazón continuará como diputado autonómico, condición que mantiene su aforamiento mientras avanza la investigación judicial sobre la gestión de la emergencia.
Las conversaciones para su sustitución se han intensificado. En el PP, ganan peso los nombres de Juan Francisco Pérez Llorca, mano derecha de Mazón, y María José Catalá, aunque la necesidad de contar con el aval de Vox condiciona la decisión. La cúpula nacional del Partido Popular ha mediado para asegurar una transición rápida que preserve la legislatura y permita al Consell continuar la agenda marcada, centrada en recuperación económica, reconstrucción postdana y estabilidad política hasta 2027.
Con este movimiento, la política valenciana entra en una fase delicada donde la negociación entre PP y Vox definirá el rumbo institucional inmediato. La capacidad de ambas formaciones para consensuar una figura de consenso determinará si la Comunidad Valenciana avanza hacia una sucesión ordenada o hacia una cita electoral anticipada.






