A medida que avanza la investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha situado una soldadura defectuosa como el elemento central que explica el descarrilamiento ocurrido la noche del 18 de enero. El siniestro, que implicó a un tren de alta velocidad de Iryo y a un Alvia, dejó un balance de 45 fallecidos y más de un centenar de heridos, convirtiéndose en uno de los accidentes ferroviarios más graves de las últimas décadas en España.
Barrón sostiene que la rotura no se produjo propiamente en el carril, sino en una soldadura situada en la unión entre un tramo renovado y otro preexistente, fechado en 1989. Desde su punto de vista, este tipo de empalmes no resultan problemáticos por sí mismos, siempre que se ejecuten y supervisen conforme a los estándares técnicos. El foco de la investigación se dirige ahora a determinar por qué esa soldadura se encontraba en mal estado, cómo podría haberse detectado a tiempo y qué medidas habrían permitido evitar el fallo.
Conclusiones estructurales
El presidente de la CIAF ha subrayado que la investigación no se limita a identificar una causa inmediata, sino que busca extraer conclusiones estructurales que permitan mejorar la seguridad ferroviaria a largo plazo. En ese marco, ha reclamado a Adif explicaciones detalladas sobre el alcance real de las obras de renovación realizadas en la línea Madrid-Sevilla. Según Barrón, existía una percepción generalizada de que la remodelación había sido integral tras más de 30 años de funcionamiento, algo que, a la luz de los primeros datos, no se habría producido.
Adif deberá aclarar por qué se renovaron determinados tramos y elementos —como desvíos que presentaban problemas potencialmente críticos— y otros no, así como los criterios técnicos que guiaron esas decisiones. Barrón no considera anómalo que sigan en servicio carriles antiguos si su estado resulta adecuado, pero insiste en que la coexistencia de materiales de distintas épocas exige controles rigurosos.
Independencia de la investigación
En el plano institucional, el presidente de la CIAF ha defendido la independencia del organismo frente al Ministerio de Transportes y ha asegurado que el ministro, Óscar Puente, garantizó plena libertad de actuación a la comisión desde el inicio del proceso. Barrón recuerda que la misión de la CIAF no pasa por depurar responsabilidades políticas o penales, sino por analizar los fallos del sistema y formular recomendaciones.
Entre las posibles lecciones de futuro, Barrón apunta a modificaciones en el diseño de nuevas infraestructuras, como aumentar la distancia entre vías para reducir riesgos en caso de descarrilamiento, y estudiar la incorporación de dispositivos técnicos ya utilizados en países como Japón. El objetivo, insiste, es reforzar la resiliencia del sistema ferroviario y minimizar las consecuencias de fallos que, aunque poco frecuentes, pueden tener efectos devastadores.






